Fronze o la imagen del circo

Fronze o la imagen del circo

Fronze o la imagen del circo

En Noletia llevamos trabajando en la programación, gestión y producción de proyectos de circo contemporáneo, o en los que existe presencia de este ámbito artístico, ya desde hace más de una década. Y desde hace ocho años nuestra vinculación creció y se intensificó, a partir de la creación del Festival Circada.

Lo cierto es que cuando empezamos a trabajar con este proyecto, uno de nuestros propósitos y objetivos explícitos era el de recuperar para el circo una atractiva y positiva imagen. Ésta, sobre todo en según qué zonas, como Andalucía, donde apenas existían proyectos circenses, la sentíamos denostada por la ignorancia en torno a este mundo y sus consecuentes prejuicios. Ignorancia lógica, puesto que si no había ocasión de disfrutar del nuevo panorama circense, no es posible que la gente lo conociera. Pero, por qué no decirlo, esta imagen un tanto degrada en el subconsciente colectivo también fue debida a que dentro del circo existían y existen algunas malas praxis y actitudes complacientes y poco autoexigentes desde el punto de vista artístico.

Pero más allá de esto, sin entrar en diatribas sobre si el circo tradicional es más interesante que el contemporáneo o viceversa, y sabiendo también lo complejo, inexacto e injusto que es una catalogación simplista como ésta, lo que sí teníamos claro es que teníamos que explicar que estábamos ante un circo y una propuesta artística “diferente”. Habíamos escuchado demasiadas veces aquello de “a mi no me gusta el circo” y tal vez en más ocasiones aún nos habían comentado que “¿un festival de circo? Qué decadente, ¿no?” como para no tomar una postura renovadora y pedagógica en ese sentido.

 

Por eso, cuando un periodista nos preguntaba por nuestra carpa (también hay carpas, y excelentes, en el circo contemporáneo, pero no es obviamente a lo que se referían), por animales, por los payasos estilo “Micolor” o introducían entrevistas en la radio con las canciones de la familia Aragón, sentíamos que habíamos bajado un escalón que habría que volver a subir.

En este sentido, para nuestra estrategia de comunicación, hace apenas ocho años cada noticia de negativa generada por un circo, el que fuera, o por cada imagen bochornosa generada por un programa artístico indecente, que los había y los hay, también nos obligaba a apretar el pedal del acelerador, para desmarcarnos, para aclarar que nuestros proyectos “son diferentes”.

Por supuesto, en estos años el circo tradicional también ha hecho cosas muy buenas, excelentes, según qué puntos de vista. Podríamos incluir también aquí al mismísimo Cirque du Soleil y efectivamente, en estos casos, mejor o peor, nuestra propuesta “es diferente”. Somos otra cosa y si queremos desmarcarnos no es para indicar que seamos mejor que nadie, simplemente porque es importante que el público no acuda engañado a un sitio u otro, pensando que va a ver algo muy diferente a lo que había previsto. Y el que tenga dudas sobre estas diferencias, que venga a Circada o cualquier proyecto de un perfil similar y compare con la imagen clásica del circo o con el Cirque du Soleil. Somos, decíamos, otra cosa.

En las últimas semanas existe todo un revuelo en la ciudad “madre” de Circada, o sea, en Sevilla. Cierto circo presenta en su programa a Leticia Sabater con el musical “Fronze”. Más allá de la peculiar transformación del famoso título de Disney, es bastante evidente que ni Leticia Sabater, ni Disney, ni los elefantes gigantes, los tigres de bengala, los Transformers o el “cruce mortal” de los trapecistas tienen mucho que ver con nuestra propuesta circense. Ni el discurso, ni siquiera la estética, los vestuarios o el diseño gráfico. Ni mejor ni peor, es diferente, muy diferente.

Parece claro que este circo en cuestión ha conseguido sus objetivos de difusión, porque no recuerdo otro circo de carpa que haya conseguido generar tantos comentarios, muchos de los cuales se infiltran por mi Facebook a partir de observaciones de personas que jamás habían prestado atención a circo alguno. Sin embargo, la reflexión que se me nos plantea ahora es que hace apenas ocho años es posible que esta confusión entre unos planteamientos y otros nos podría haber hecho daño, en el sentido de volver a confundir a un público que podría esperar osos pardos y musicales de Dora la Exploradora protagonizados algún personaje de Gran Hermano VIP en nuestros proyectos.

Sin embargo, en apenas ocho años tenemos la sensación de que, por el contrario, estos carteles no están confundiendo, sino, todo lo contrario, dejando más a las claras las evidentes diferencias. Con esas líneas estéticas y de contenido tan definidas están ayudando, y no perjudicando, al trabajo de diferenciación entre los planteamientos de unos ámbitos circenses y los nuestros, o al menos eso nos lo parece, porque nadie mira a Circada cuando lee “Fronze” en un cartel. Nadie nos asocia. Algo habremos avanzado…

Gestor cultural y experto en comunicación cultural. De mi cabeza han salido proyectos como la revista LaTeatral, el Festival Circada o la web ElClubExpress. En el fondo solo soy un simple inventor

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